La Casa Internacional del Escritor, la parroquia de San Joaquín y El Fuerte de Bacalar, forman parte de un corredor cultural que cada año recorren miles de turistas que llegan al Pueblo Mágico, además de la Laguna de los Siete Colores que motiva la llegada anual de aproximadamente 100 mil visitantes de distintas partes del mundo y del país.

El primer edificio, la Casa Internacional del Escritor, se ubica a escasos 20 metros de la Laguna de Bacalar, donde cada año acuden escritores, poetas, artistas plásticos y demás para inspirarse en la tranquilidad que ofrece el conjunto de “bungalows”, donde pueden permanecer sin costo alguno.

El acervo de ese recinto, está conformado en su mayoría por obras que vieron su origen en este lugar.

Fue inaugurado en 1990 y desde entonces ha sido sede de importantes eventos nacionales e internacionales como la Primera Reunión Nacional de Escritores de Cine y Primer Diplomado Internacional para Escritores, entre otros.

La administración está a cargo de Ramón Iván Suárez Caamal, destacado escritor y promotor cultural, quien es autor de la letra del Himno a Quintana Roo y de Bacalar, tiene en su haber varios reconocimientos nacionales por su aportación al arte.

La parroquia de San Joaquín, se encuentra en el primer cuadro de la ciudad, sobre la avenida Siete, la principal del destino.

Es un secreto a voces que debajo de la edificación existen al menos 500 metros de pasadizos subterráneos que atraviesan el primer cuadro de la ciudad y que comunican con el Fuerte de San Felipe, que antiguos pobladores suponen que sirvieron para escapar de los piratas que asolaron la ciudad y que se construyeron a la par de la fortificación.

El Fuerte de San Felipe se construyó en 1733, para que sirviera como defensa contra los piratas.

En 1847, fue utilizado como base de los mayas junto con Chan Santa Cruz, durante la Guerra de Castas que se tradujo en el levantamiento armado de los indígenas mayas.

El 22 de enero de 1901, fue recuperada por tropas del gobierno federal al mando del vicealmirante, Ángel Ortiz Monasterio, mientras que el general Ignacio A. Bravo ocupaba a su vez Chan Santa Cruz, actual-mente Felipe Carrillo Puerto. Los indígenas huyeron y se internaron en la selva, donde formaron nuevas aldeas. A partir de ahí comenzó el repoblamiento de Bacalar.