Por el culto a la Santa Cruz, alrededor del Centro Ceremonial Maya se asentaron las familias y surgió Tulum, como hoy se conoce.

Es un ícono histórico y religioso

Alrededor del Centro Ceremonial Maya de Tulum surgió la vida económica y religiosa del pueblo de Tulum, por lo que se considera un ícono histórico y religioso; hoy es una modesta construcción de materiales de la región que encierra historia e identidad cultural de los primeros pobladores del municipio.

Desde afuera solo se observa el techo de palma de la iglesia maya, un espacio a manera de antesala separa el área adyacen-te denominada Cuartel de la iglesia.

Actualmente está rodeada por una barda para delimitar el perímetro de este sitio que ha evolucionado con el tiempo, sin embargo, no deja de ser el centro de la actividad religiosa de las familias mayas.

La estructura está entre las calles Sol Oriente, Acuario y Mercurio Poniente, no hay registros de la fecha exacta en que se instala en este lugar, pero el culto a la Santa Cruz se llevó a cabo en la zona arqueológica hasta 1935, cuando el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) expropió la superficie de la zona de monumentos y los rezadores buscaron un sitio alterno.

De acuerdo con el investigador David Tah Balam, quienes construyeron de manera modesta con maderas y palma de la región el sitio ceremonial, con el paso del tiempo levantaron las paredes de piedra para hacerlo más resistente.

El culto a la Santa Cruz fue iniciado, de acuerdo con algunos investigadores, por María Uicab, quien fuera rezadora, sacerdotisa y patrona de Tulum, al término de la Guerra de Castas o Guerra Social Maya, explica Tah Balam.

“Llegaron a Tulum esas familias alrede-dor de 1860, pero no de inmediato construyeron el santuario en el sitio donde ahora se localiza; lo que hacen es traer la deidad, la Santa Cruz, y se ha documentado que se instaló en lo que ahora es la zona arqueológica”, añadió.

Los datos existentes refieren a María Uicab como la primera rezadora, y es cuando Tulum se convierte en el santuario, una vez instalada ahí la Santa Cruz.

Ya que se dispone del predio donde ahora vemos el Centro Ceremonial Maya y donde se aloja la Santa Cruz, el sitio se torna el centro de las actividades de los pobladores, detalla el investigador.

Culto a la Santa Cruz, iniciado por la rezadora y sacerdotiza, María Uicab al término de la Guerra de Castas

La traza urbana así lo deja entrever, ya que varios caminos parten de ese sitio y alrededor de él se asientan las familias, y surge Tulum como ahora se conoce, señala el investigador, quien afirma que ahí comenzó a extenderse la mancha urbana hacia todos los puntos cardinales y toma su forma actual.

Una placa conmemorativa colocada en una de las entradas al Centro Ceremonial Maya indica que en octubre de 2010 fue inaugurada una explanada de adocreto.

Es ahí donde se realizan las fiestas, las cuales inician por tradición el 8 de octubre.

La barda se tapiza con piedra y se colocan bancas de concreto. En tres esquinas del predio se instala una cruz de piedra.

Dos veces al año en este lugar se llevan a cabo las celebraciones en honor a la Santa Cruz, una es en el mes de mayo y otra en octubre, hasta donde concurren rezadores de otros centros ceremoniales de la zona maya del estado.

Actualmente este sitio es parte del perímetro denominado como Pueblo Mágico.

La Naturaleza fué generosa

Paulina Balam Catzín, viuda de Agapito Cauich Chi, fundador del Ejido Tulum, y primer delegado de la comunidad, relata a Novedades Quintana Roo en su 43 aniversario las condiciones en que surgió Tulum, hace más de tres décadas, donde la primera escuela primaria abrió por gestiones de su esposo.

Un puñado de pobladores y sus familias se asentaron en este lugar y superaron las carencias con los recursos que la naturaleza les puso a la mano, pues se abastecían de agua dulce de un cenote cercano, relata Paulina Balam.

Agapito, su esposo, emprendió numerosas gestiones con quienes fueron presidentes municipales de Cozumel, y una de ellas fueron las primeras aulas de la Escuela Primaria “Julio Ruelas”.

A ello siguió mejorar el camino para que los niños no anduvieran entre hierba y lodo; después, llevar agua a través de una red de tubería a las familias locales, y el alumbrado público.

Las primeras edificaciones oficiales como la delegación y la cárcel fueron de madera. Doña Paulina recuerda que fueron años difíciles para las pocas familias asentadas en este lugar.

La distancia de los poblados fue un obstáculo para la vida. Su esposo, como fundador del Ejido Tulum, en 1970 también emprendió las gestiones para lograr la dotación de las tierras.